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divendres, 18 de gener de 2013

Hablar con los niños

La comunicación con un niño comienza desde muy temprano. 
Aunque al hablar de comunicación pensemos sólo en el lenguaje, éste es solo una parte de la comunicación. Comunicamos muchas cosas de manera no verbal, a través de gestos y expresión facial. La comunicación no verbal será la forma de comunicación del bebé hasta que aprenda a entender y a usar palabras.
Una vez el niño comienza a adquirir el lenguaje, se produce la comunicación verbal. Es entonces el momento idóneo para que los padres comiencen a sentar unas bases adecuadas de comunicación con su hijo.
Enseñar a los niños a comunicarse de una manera exitosa les ayuda a desarrollar confianza en sí mismos, a resolver problemas y a afirmar sus relaciones con los demás, tanto en el presente como en el futuro.
A la hora de hablar con los niños es importante tener en cuenta una serie de estrategias que nos ayudarán a lograr una buena comunicación con ellos:

1. Cerciorarnos de que el niño nos está prestando atención cuando le hablamos.

Si el niño está prestando atención a la tele, o está jugando con sus juguetes difícilmente podrá atender a lo que le estamos diciendo. Así tendremos que hacer primero una llamada de atención, por ejemplo llamándolo por su nombre.

Evitaremos repeticiones innecesarias que en muchas ocasiones provocan frustración por no poder establecer una comunicación efectiva.
Cuando queramos estimular el desarrollo del lenguaje del niño, será importante hablarle de lo que le interesa al niño en cada momento. Se le puede hablar de lo que está haciendo, comiendo, jugando.

2. Dar órdenes cortas y sencillas.

Al pedirle algo al niño es mejor darle órdenes cortas y sencillas que le resulte fácil entender y retener. Si le damos varias órdenes en el mismo tiempo probablemente el niño sólo recordará la última. Lo cual hará que nos enfademos con él por no haber hecho todo lo que le hemos indicado. Sin embargo, el niño se sentirá confundido porque realmente no recuerda todo lo que le dijimos.
Por ejemplo si le decimos "Marta ve a tu cuarto y trae tus zapatos negros. Luego llévale esta cesta a tu hermana. Y después recoge tus juguetes." Marta probablemente sólo recordará que tiene que recoger sus juguetes.
Será mejor decirle solo una orden cada vez, y premiar sus buenos resultados antes de darle la siguiente orden.

3. Premiar su buena conducta.

Es muy importante hacer que el niño se sienta bien cuando su conducta es adecuada. 
No es necesario premiarlo con regalos. Simplemente diciendo "¡qué bien lo has hecho!" "¡eres un campeón!" conseguiremos que el niño se sienta bien y la próxima vez procure hacerlo bien para recibir su recompensa verbal.

El niño debe saber porque lo estamos elogiando, así podemos decirle "¡qué bien te has vestido solo! ¡eres un campeón!".

4. Hacer que el niño se sienta aceptado.

Cuando nos intentamos imponer dando órdenes o hablando negativamente de su comportamiento el niño percibe que no lo aceptamos y piensa negativamente sobre sí mismo. Para reforzar su autoestima y hacerle sentir bien debemos procurar ser positivos, lo cual no quiere decir que aprobemos su conducta siempre (si el niño hace algo malo, no tenemos que aprobarlo para que él se sienta bien).
En lugar de decirle "no dibujes en la mesa", le podemos decir "dibuja en este papel". Si además añadimos comentarios positivos ("verás qué bonito queda aquí tu dibujo") estaremos animando al niño a hacer las cosas de la manera en la que se lo estamos pidiendo.

5. Invitar al niño a que comparta sus ideas y pensamientos con nosotros.

Al interesarnos por lo que el niño nos quiere contar o trasmitir los niños sienten que es importante lo que dicen o piensan. Esto refuerza que el niño quiera comunicarse y transmitir sus ideas y pensamientos en lugar de encerrarse en sí mismo. No ayudará a lograr una buena relación puesto que podremos saber qué piensa o siente.
Así, por ejemplo, podemos decirle "cuéntame más", "quiero saber más sobre eso"...
Cuando se permite a los niños mostrar sus sentimientos negativos libremente les hace sentirse mejor. Muchas veces nos pasa a todos que el hecho de compartir un sentimiento negativo con otra persona parece que nos libera de esa negatividad que nos poseía y nos hace sentir bien. Sin embargo, el hecho de mantener ese sentimiento negativo dentro sin poder expresarlo nos puede ocasionar ansiedad, nerviosismo, autodesprecio...

6. Dedicarle tiempo efectivo de atención.

A veces es necesario dejar de hacer algo durante unos segundos o minutos para prestar atención a lo que el niño nos quiere comunicar. Esto ayuda a hacer más efectiva la comunicación. El contacto visual mejora la comunicación.
Debemos tener en cuenta la comunicación no verbal. Por ello, si nos paramos a observar al niño mientras nos habla podemos valorar: la postura y el movimiento del cuerpo, los gestos, la expresión del rostro y de la mirada..., que nos ayudarán a saber cómo se siente en ese momento.

Puede haber momentos en los que estemos realmente ocupados y no podamos prestar atención a lo que el niño nos quiere decir. Entonces le decimos amablemente "estoy ocupado en este momento pero más tarde podemos hablar tranquilamente". Así el niño no se sentirá ignorado, pero debemos cumplir esa invitación dedicando un momento a escucharlo.

7. Ser un modelo de comunicación respetuosa.

Los niños aprenden a comunicarse y a comportarse según ven a su alrededor. Si ven que los adultos de su entorno piden "perdón", "por favor", y son educados a la hora de hablar, imitarán esas formas. 

8. Aumentar la firmeza cuando queremos comunicar algo importante.

Es preciso que el niño note la importancia de lo que le estamos diciendo. Para ello haremos uso del tono de la voz. Si tenemos que decirle algo importante o corregir algún comportamiento inadecuado hablaremos con más firmeza, elevando el tono de voz, pero sin gritar. 
Por ejemplo, si el niño lleva demasiado tiempo delante del plato y no come, elevando el tono de voz le diremos: "Llevas mucho tiempo delante del plato. Tienes cinco minutos más. Después guardaré la comida para la cena, aunque no estará tan buena como ahora.
Recordaremos que es importante ser conciso para que el niño comprenda lo que queremos transmitirle.